La amistad también merece responsabilidad afectiva

Como personas diversas, muchas veces la familia tradicional consanguínea nos deja fuera del círculo familiar. Al desafiar las normas heteronormadas, no todos los papás y mamás lo reciben bien, llegando incluso a amenazar a sus hijes con que, si no regresan a la heteronorma, les quitarán el reconocimiento, la herencia o, simplemente, les ignorarán. Esto genera que muchas personas de la diversidad formemos un vínculo más profundo con algunas amistades, eligiéndoles como nuestra familia.
Pero, desde niñes, nos han enseñado que, si bien puede doler perder a un amigue, no es el fin del mundo y ya habrá otres. Lo cual es cierto, pero poco nos enseñan sobre reparar los conflictos con esas amistades. Nos hacen pensar que, por ser amigues, pueden ser reemplazades con más facilidad o bien que, si perdemos uno, seguro tenemos otros. Por ello, generalmente, cuando empiezan a surgir algunas diferencias entre amix, muchas veces se opta por alejarse hasta que esa amistad se extinga, en vez de hablar de nuestras diferencias, reparar lo que se pueda reparar y, si no hay remedio, saber que es muy válido tener un cierre y vivir un duelo por la pérdida de ese vínculo.
Incluso, muchas veces, al iniciar una relación de pareja —aunque no terminamos nuestras amistades— es verdad que damos prioridad a la historia de amor que estamos viviendo. Esto es comprensible por la etapa de enamoramiento que atravesamos. Sin embargo, pasa el tiempo y, cuando nos damos cuenta, hemos descuidado a esas amistades que estuvieron ahí con nosotres cuando estábamos solteres y sin planes.
Aunque la sociedad nos ha dicho que les amigues no son tan importantes como la familia consanguínea o la pareja, cuando la familia tradicional te excluye de su círculo, o cuando regresas a la soltería, son esas amistades quienes nos acuerpan y nos ofrecen un espacio para recuperarnos. ¿Acaso eso no merece repararse? Aún más importante que reconocer que extrañas a esos amigues cuando te alejas de elles, es tener la capacidad de reparar: buscarles, admitir que descuidaste ese vínculo e intentar recuperarlo, pero, por el contrario, si sentimos que empezamos a tener diferencias, simplemente nos vamos alejando, respondemos cada vez más espaciado, hasta que un día ese vínculo se difumina sin mayor explicación.
Y ¿qué pasa cuando unx de lxs dos no se da cuenta de que esa amistad terminó? Simplemente deja de recibir respuestas, se queda con un silencio y la duda eterna de no saber qué hizo mal. ¿Harías lo mismo con una relación de pareja? ¿Por qué un amigue no merece ese cierre?
Se nos olvida que la responsabilidad afectiva aplica en todos nuestros vínculos, y la amistad merece todos los protocolos y cuidados que cualquier otro afecto.




Comentarios