Lesbofobia en las lesbianas

Hace tiempo escuchaba a una chica decir, “yo crecí viendo que las lesbianas eran de cierto tipo y tenía miedo de ser como ellas”, y yo solo me quedé pensando: pues cómo se verán “ellas”.
A mí siempre me han dicho marimacho, aunque no me considero un “macho” siempre me ha gustado más vestirme con prendas del departamento de hombres que de mujeres, —aunque la gente que es cercana a mí siempre me dicen que aún con todo y mi lesbian vibe, mi energía es muy femenina, lo que eso signifique—. No dejo de pensar de dónde viene ese rechazo a no verme como lesbiana y qué significará esto, solo sé que me ha tocado ver una guerrilla entre las lesbianas fem y las lesbianas masc, aunque cada vez parece haber más visibilidad e inclusión entre la comunidad de lesbianas, hay muchas que nunca dirán que son lesbianas por no ser “eso” que no logro entender qué es.
En los años sesenta las mujeres empezaron a usar pantalones como símbolo de liberación femenina, y aún antes de eso ya existían las mujeres masculinas, con vestidos pero una personalidad que en esa época solo se le permitía tener a los hombres.
Después se hicieron más visibles las butch —o marimachos— con pantalones y zapatos de “hombre” que empezaron a ampliar el camino para que todas las mujeres algún día pudiéramos vestirnos como quisiéramos. ¿Qué hubiera pasado si estas marimachas, rebeldes y necias no se hubieran puesto delante del pelotón para defender nuestro derecho a vestir como queremos? ¿Qué hubiera pasado si todas las mujeres que levantaron las voz por nuestros derechos se hubieran quedado calladas?
¿De verdad hay un estereotipo de lesbiana? ¿No se supone que estamos luchando por decirle al mundo que somos seres diversos? ¿Qué es ser hombre y qué es ser mujer? ¿Usar unos pantalones de hombre me hace menos mujer? ¿O usar vestido me hace una lesbiana superior? Parece que en el fondo seguimos buscando la aprobación patriarcal donde si eres mujer, vestir femenino es lo correcto, donde puedes ser lo que quieras siempre y cuando no se te note y sigas obedeciendo ciertas reglas que nos han dejado muy claras desde niñas: “las niñas no juegan pesado”, “las niñas no hablan así”, “las niñas no se ensucian jugando”, “las niñas son delicadas, huelen bien, son pulcras”, “las niñas no son marimachos”.
Al mismo tiempo —y curiosamente—, la masculinidad que vivimos las disidencias es mayormente aprendida del sistema patriarcal. Al final todxs estamos aprendiendo a vivir nuestra identidad con un poco más de libertad y estamos experimentando y navegando entre los roles de género que nos han impuesto y es por ello que debemos ser más pacientes y tolerantes unxs con otrxs, empezando por nosotros mismos.
Estamos en un momento en el que parece que ya estamos “del otro lado” en cuanto a inclusión, pero la realidad para muchas personas es que su familia y su entorno les sigue diciendo de mil maneras que: “mientras no se note que eres LGBTQ+ puedes ser lo que quieras”.
Es como el caso de algunos chicos gays que rechazan a los que son afeminados porque “se les nota”. Sería bueno reflexionar cuando hablamos de inclusión, qué tan sesgados e influenciados estamos por la heteronorma y cuestionar nuestra propia mirada hacia nosotrxs y hacia lxs demás.




Comentarios