Salir del clóset o no

Actualizado: hace 6 días
Sin duda, es un privilegio salir del clóset, y sabemos que no todes podemos hacerlo: algunes por miedo a ser rechazades, otres por miedo a perder privilegios y, en algunos casos más delicados, por miedo a perder la vida. Aunque en la comunidad LGBTQ+ somos muy resilientes y siempre encontramos el lado positivo de las cosas —como celebrar el salir del clóset, cada 11 de octubre—, siempre existe la duda: ¿"deberíamos" salir del clóset?
Las personas heterosexuales no tienen que dar explicaciones del porqué les gusta tal persona o por qué la han elegido como pareja. Pareciera que nosotres sí tuviéramos que avisarle a la sociedad que somos LGBTQ+.
Hace poco, la cantante Reneé Rapp salió del clóset como lesbiana después de haberse identificado como bisexual por algún tiempo, y esto se convirtió en una lucha de lesbianas vs. bisexualas. Las lesbianas aplaudían que “por fin se definiera como lesbiana”, porque, claro, se sigue pensando que las personas bisexuales están en una etapa. Por su parte, las bisexualas comentaban que era una decepción y que no le creían, que seguramente después regresaría a salir con chicos.
La realidad es que, aún dentro de la misma comunidad, podemos llegar a presionar para que algún amigx o conocidx salga del clóset o se defina como una u otra cosa: “tienes que decidir; si no, nosotres lo haremos por ti”. Y asumimos que es gay, lesbiana, bisexual, etc. ¿Que no es esa libertad de ser la que tanto deseamos? ¿Por qué no empezamos a ser más flexibles y aceptar que la diversidad no tiene límites? Incluso cuando cada vez hay más letras en el acrónimo LGBTTTIQA, hay personas de la diversidad que siguen sin identificarse con ninguna de ellas y que permanecen en la búsqueda y el reconocimiento de su identidad.
Me contaba una amiga trans que, cuando le preguntaban por qué había transicionado, ella decía: “porque puedo”. Y así mismo es nuestra identidad y orientación: podemos ser lo que queramos, cuando queramos, y no le debemos una identidad definida a nadie.
Decía Reneé Rapp, cuando la entrevistaron, que en realidad ella no había tenido una etapa hetero, sino que se estaba conformando. Y me recordó a mí y a muchas amigas que me han contado que estuvieron con chicos porque no sabían que existía otra opción. Por más obvio que pueda parecer, está tan impuesta la heteronorma que muchas personas tardamos más en llegar a lo que realmente somos. Hay mujeres que se casan con hombres cishetero, tienen hijes y, un día, conocen a alguien que les hace cuestionarse su orientación.
O simplemente ya lo sabían y, un día, se deciden y salen del clóset.
Y está bien.
Incluso existe el término lesbian late, para las mujeres que “salieron tarde del clóset”. Pero nunca es tarde: cada quien sale del clóset cuando es su momento.




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